Hay muchas razones por las que visitar Sitges en primavera. Si te olvidas de las múltiples urbanizaciones que la rodean y te pierdes por las estrechas calles de su casco histórico, aún puedes respirar el aire bohemio y artístico que durante años ha inspirado esta población a muchos de sus visitantes.
Aunque el famoso pueblo mediterráneo ya empieza a llenarse de turistas, abril nos regaló un día soleado de vestidos ligeros y callejuelas llenas de pequeños detalles: preciosos azulejos que indican los nombres de las calles, tiendas de ropa que llaman al verano y casas de paredes blancas adornadas con balcones repletos de flores de colores.
Sitges es cine, carnaval y arte. Varios artistas, como Santiago Rusiñol y Ramón Casas, se enamoraron de la población costera y buscaron inspiración entre el blanco del pueblo y el azul del Mediterráneo. Otra cita importante es el Corpus Christi, cuando alfombras de flores llenan de color todos y cada uno de los rincones.
Días que logran que desconectes de todo y vuelvas a disfrutar del placer de pasear, ¿cómo va vuestra de primavera?
































